El Departamento
El departamento
PROLÓGO:
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Cuando tuve la oportunidad de estudiar una carrera
lejos de mis padres, no lo pensé dos veces y me fui de casa con todos mis
ahorros. Cuando mis amigos se enteraron de esto me comenzaron a llamar e incluso
a buscarme a mi departamento solo para persuadirme de regresar con mis padres
mencionando de que no me alcanzaría el dinero o lo peligrosas que son estas
grandes metrópolis, rápidamente me percate que mis padres colocaron el dinero
encima de la amistad de mis ahora antiguos amigos, así que, decidí perder
contacto con ellos, excepto el de mis padres, incluso… si quisiera no lo haría,
por el simple motivo: mi madre.
Ella siempre
fue sobreprotectora conmigo desde que mi hermano mayor murió cuando yo tenía 11
años y él 20 años, ella no habló conmigo y mi padre por un mes, después me
comenzó a llamarme “Roger” por casi un año, desde entonces odio ese nombre. También
me preguntaba sobre cómo iban las cosas con mi novia (la novia de mi hermano), que salvo de morir ahogada por el sacrificio
de Roger… y gracias a ello arruino mi vida.
Lo último
que supe de ella “la novia” de Roger, es que se casó con el mejor amigo de ambos
y mi madre casi la asesina lo digo muy literal.
Es por eso
que no puedo perder comunicación con ella o me buscaría y una vez me tenga de
nuevo, ella me mantendría encerrado en la habitación de mi hermano con su vieja
ropa hasta que uno de los dos muera.
En cuanto
a mi padre solo puedo decir que es un hombre de pocas palabras y muy estricto,
él me mandaba un dinero extra cada vez que lo amenazaba que lo vi con su amante
en la zona opulenta de la ciudad en donde vivo, al ser un lugar de lujos y
diversión su zorra lo obligaba a viajar con ella allí.
A pesar de
todo eso me siento más satisfecho en mi pequeño departamento.
Antecedentes:
Si llegaste hasta aquí y sigues leyendo te lo agradezco, sé que no es el
mejor prólogo que han leído pero lo escribí en 2017, después de hablar con mis
amigos de secundaria de como serían nuestras vidas en Arequipa después de
terminar las últimas clases y dejar atrás nuestro pueblo que cada vez se hacía
más insoportable y pequeño, por eso me animé a escribir este prólogo. Ahora por
la pandemia y la tarea lo volví a leer y
me disgustó encontrar oraciones incoherentes y faltas ortográficas pero
realmente me sentí nostálgico.

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